A los 15 años tuve el sueño de crear un Colegio. Un Colegio donde los niños y jóvenes se sientan respetados, donde puedan libremente expresar sus sentimientos y pensamientos sin ser juzgados, donde el aprendizaje humano tenga el mismo valor que el aprendizaje académico, donde sean acompañados por adultos en quienes puedan confiar, quienes no quieran uniformarles para facilitar su trabajo – al contrario que sean bienvenidos con su propia personalidad. |